¿El café ayuda a combatir el dolor de cabeza?

¿El café ayuda a combatir el dolor de cabeza?

María Sánchez-Monge
Sábado, 09 de Noviembre de 2019 – 08:00

Son muchas las personas a las que les duele la cabeza cuando no toman café.
Al café se le atribuyen numerosas bondades y algún que otro perjuicio. Muchas personas aseguran que les duele la cabeza cuando no toman una buena taza por la mañana y también hay quien dice que una dosis de cafeína le alivia la cefalea. ¿Cuál es el efecto real de la cafeína? Dos neurólogos nos dan las claves.
Sonia Santos, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN) confirma que existe un vínculo entre el dolor de cabeza y la cafeína, y que esta “se utiliza habitualmente como un componente en los medicamentos que alivian el dolor”. En este sentido, comenta que se sabe “que agregar 100 mg de cafeína a una dosis estándar de analgésicos comunes puede mejorar su capacidad analgésica en algunos pacientes”.
Un remedio para algunas personas
En la palabra algunos podría estar la clave, ya que en otros individuos la cafeína “puede actuar como desencadenante del dolor”. De hecho, tal y como asevera Samuel Díaz, coordinador de la Unidad de Cefaleas del servicio de Neurología del Hospital La Fe, de Valencia, los neurólogos no recomiendan la cafeína como tratamiento de la cefalea porque “puede interferir con otros medicamentos que prescribimos”.
Otra cuestión que hay que tener muy presente es la dosis y los peligros que entraña un consumo excesivo. Santos recalca que la cafeína, “consumida en cantidades pequeñas, puede ayudar a controlar un ataque de migraña, pero en cantidades elevadas es un factor de cronificación del dolor. Es por ello que se aconseja una ingesta moderada de esta sustancia”. Sin olvidar que un consumo excesivo puede afectar al sueño, elevar la tensión y causar taquicardias o arritmias, según la vulnerabilidad o sensibilidad de cada persona.
Por otro lado, añade la neuróloga, “cuando se interrumpe el consumo excesivo de las combinaciones de analgésicos y cafeína, el riesgo de cefalea de rebote es muy elevado y, por ello, deben retirarse de forma progresiva”.
La conclusión: un consumo moderado de café puede ser beneficioso, pero una ingesta elevada de cafeína no constituye un tratamiento eficaz para el dolor de cabeza.
Excepciones a la norma
Toda norma tiene sus excepciones. Ahí van algunos ejemplos muy concretos y que afectan a pocas personas en los que el especialista puede considerar la prescripción de cafeína para aliviar el dolor de cabeza.
“Es cierto hay otros tipos de dolor de cabeza, como la cefalea por hipotensión de líquido cefalorraquídeo (que típicamente acontece tras realizar una punción lumbar) que pueden beneficiarse de dosis de 200-300 mg de cafeína cada 8-12 horas”,  expone Santos.
También está la cefalea hípnica, que aparece de forma exclusiva durante el sueño y también se denomina cefalea despertador. En este último caso, «el tratamiento más eficaz es la cafeína, con alivio tras su administración en forma de café o mediante preparados de cafeína (40 o 60 mg o bien 1 0 2 tazas de café)». Paradójicamente, «en estos pacientes la cafeína no produce insomnio».
Síndrome de abstinencia
Díaz comenta que son muchos los pacientes que sufren dolor de cabeza por deprivación del café. Es uno de los motivos de lo que se conoce como migraña de fin de semana, que habitualmente se produce por dejar de tomar café los sábados y domingos, por dormir más horas o bien por ambas razones. En general, “a los migrañosos les va mal cambiar las rutinas de comidas, ingesta de café, sueño, etc…”.
Tampoco son pocas personas que no padecen migraña y aseguran que sufren cefaleas cuando dejan de tomar café. De alguna manera, lo que sufren es una dependencia de la cafeína y el consiguiente síndrome de abstinencia. “Este dolor de cabeza es típicamente de predominio matutino (cuando el individuo se levanta) y cede tras la ingesta de una nueva dosis”, refiere Santos.
Es más, “se ha descrito la cefalea por privación de cafeína, que se manifiesta dentro de las 24 horas siguientes a la interrupción del consumo habitual de cafeína por encima de 200 mg al día durante más de dos semanas”. El problema se resuelve “de manera espontánea durante los siete días siguientes a la ausencia de consumo y se alivia dentro de la hora siguiente a la ingesta de 100 mg de cafeína”.
La recomendación de Díaz es consumir café de forma moderada y constante -“siempre que no se sea hipertenso o taquicárdico”, subraya- y ceñirse al tratamiento prescrito por el médico para tratar el dolor de cabeza.