Caficultura busca recuperarse, pero la marcha sigue lenta

Martín Polanco
El Caribe
11 de septiembre, 2019

La situación cafetalera ha pasado por la peor crisis de su historia en los últimos años, a tal punto que la producción nacional bajó a un 15%, como efecto del ataque de la roya y de la broca.

El dirigente agrícola Rufino Herrera, presidente de la Asociación de Caficultores del Sur, asegura que en adición a ese mal, el país ha sufrido con creces la carencia de institucionalidad.

“Debemos decir que va para dos años que se creó el Instituto Dominicano del Café y a partir de ahí se ha comenzado a recuperar un poco la producción. Pero esa recuperación es bastante lenta, porque la inversión que hay que hacer para recuperar la caficultura es multimillonaria”, aseguró, en un aparte que hizo para abordar ese tema, en particular, dentro del XX Encuentro Nacional de Dirigentes Agropecuarios, efectuado en Bávaro, provincia La Altagracia.

Dijo que se han ido haciendo algunos esfuerzos, tomando en cuenta que las nuevas variedades que se ha estado sembrando están respondiendo satisfactoriamente. “El tema aquí es que quizás se ha intervenido el 25 por ciento de las áreas que teníamos sembradas antes de café. De manera que vamos en un proceso de recuperación. Los retos que tenemos son de lograr recuperar esa parte que no se ha regulado”, indicó el dirigente, expresidente de la Confederación Cafetalera Dominicana (Concafed).

Resaltó la creciente demanda del grano en los mercados internacionales y lo importante que resultaría para República Dominicana poder suplir una parte de ella, con la generación de divisas que eso que surge de eso. “Hay demanda nacional también y por otro lado tenemos la necesidad del país de proteger el bosque cafetalero. En todas las cuencas hidrográficas del país la protección está porque arriba hay cafetales colocados.
Si seguimos descuidando ese bosque cafetalero, eso traerá serios problemas, como erosión”, advirtió. Cuando la broca y la roya les caen juntas a un cafetal hay poca cosa que hacer. Si eso ocurre, el dinero de quien invirtió en una cosecha está en peligro serio. Y eso es lo que ha ocurrido en muchos predios dominicanos.

La roya afecta considerablemente la hoja, y la broca se encarga de acabar con los granos de café, y las dos juntas son algo así como una maldición que puede acabar con el bolsillo de cualquier productor, no importa lo “bien parado” que esté ese bolsillo.

Hace varios años el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y el Consejo Dominicano del Café suscribieron un convenio para el desarrollo de un sistema de alerta temprana para el control de la roya del cafeto en el país.